Transvulcania

Décima edición de esta carrera, celebrada el 12 de mayo en la isla canaria de La Palma, con varias modalidades: kilómetro vertical, media maratón, maratón y ultra (75 kms y +4350 metros), con más de 3300 participantes de más de 60 nacionalidades, convirtiéndose en uno de los eventos más concurridos del calendario Trail. Como cabezas de cartel en la ultra corredores como Zaid Ait Malek, Marco de Gasperi, Xavier Thevenard, Cassie Scallon, Morgan Elliot, Cody Reed, Daniel García y los finalmente ganadores Pere Aurell Bove e Ida Nilsson.

La salida de la ultra tuvo lugar en el faro de Fuencaliente a las 6 de la mañana hora canaria. El ambiente era festivo pero el viento arreciaba y los corredores se apresuraron a entrar en la zona resguardada que servía como corralito. Tras la salida, vuelta al faro con fuegos artificiales sobre el cielo y comienzo de la famosa “serpiente de luz”, con casi 2 kilómetros seguidos de corredores con sus focos encendidos, dando lugar a una de las estampas más mágicas y únicas de esta carrera.

La carrera comienza buscando 1.800 positivos en solo 16 kilómetros, en los que aún los participantes están espesos. El terreno arenoso y el viento constante dificultaban el avance, mientras se iba haciendo de día. El primer avituallamiento en Los Canarios dejaba claro por qué esta carrera ha ganado tanta popularidad: todo el pueblo a las 7 de la mañana volcado animando, con familias completas en mitad del monte al resguardo de sus mantas y haciendo sonar los cencerros. Desde ahí subida dura a Las Deseadas, haciéndose ya de día. Al llegar a estos primeros picos se podía divisar ambas laderas de la montaña, las dos costas y el mar de nubes sobre el Océano Atlántico, con el Teide a la vista imponente. En el refugio del Pilar de nuevo una turba de personas animando a los corredores y unión de los runners del maratón. Desde aquí llaneo por zonas muy húmedas, donde incluso comenzó a granizar, y el frío apretó por el efecto de las nubes subiendo desde el Océano y el viento. Tras pasar por zonas de bosques de laurisilva y palmeras, los corredores llegaron al avituallamiento del Pico de las Nieves, con música, gran ambiente y unos voluntarios que solo se pueden calificar como sobresalientes. En esta zona ya comenzó a apretar el sol y los corredores siguieron ya por las cumbres, con vegetación más escasa y un terreno mucho más rocoso, pero con unas vistas que de nuevo dejaban sin habla (rodeando los parques naturales de Cumbre Vieja y de la Caldera del Taburiente). Continuamente arropados por locales animando sin descanso, la carrera prosigue subiendo hasta el Roque de los muchachos (punto más alto de la isla), donde los corredores serpentean entre grandes rocas y rodeados por observatorios astronómicos en busca de un nuevo avituallamiento. A partir de este punto comienza una nueva carrera, donde hay que perder en unos 20 km un total de 4000 metros de desnivel. Esta bajada es exigente, exasperante y requiere de paciencia y cálculo. Aunque hay tramos donde se puede correr, la mayoría de la misma discurre por empedrados y zonas muy técnicas, con pendientes pronunciadas que son muy propicias para caídas y lesiones. El terreno vuelve a convertirse en un bosque frondoso hasta llegar a la torre del Time, donde comienzan a proliferar las plantaciones de plátano y las primeras casas. De nuevo rodeados por la afición, y serpenteando entre viviendas, los corredores bajan en busca de la playa de Tazacorte (donde acabará la maratón). El calor en este punto comienza a ser muy importante y el bochorno hace mella. Antes de bajar al puerto de Tazacorte, toca zigzaguear por un descenso impresionante, con unas vistas inmejorables de toda la costa y el sonido de fondo de la afición. Este punto requiere de frialdad y no es aconsejable para personas con vértigo. Tras Tazacorte (de nuevo, arropados por los locales y afición y con un ambiente espectacular y único) queda un último tramo (de regalo) con una subida de 300 metros en 5 kilómetros en busca de la meta en Llanos de Aridane. Esta última parte pone a prueba la paciencia y exprime hasta el último reducto de energía del corredor, con rampas imponentes pero también paisajes (arroyeras) impresionantes. La llegada a la meta supone cerca de 1 kilómetro arropado por las gentes de Los Llanos, donde el corredor solo tiene que dejarse llevar por la multitud en busca del ansiado arco final. En resumen una ultra con mayúsculas, donde destaca sobre manera la afición y el ánimo de los locales, la calidad de los avituallamientos y voluntarios y el paisaje sobrecogedor (por su variedad y por su calidad). El terreno es técnico (sobre todo la bajada) y la carrera exigente (sobre todo por el clima y los cambios de altitud, a tener en cuenta que la tasa de abandono ronda el 25%), pero sin duda es una de las citas ineludibles en la historia de cualquier corredor de ultra. El desembolso económico y esfuerzo en los entrenos se ve de sobra remunerado una vez finalizada, dada la experiencia vivida. La isla y la afición de los isleños con esta prueba hacen que sea una carrera sin parangón.

Todo esto contado en primera persona por Alejandro PEREZ! Uno de los finisher de esta gran Ultra Trail!! Enhorabuena!!

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